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¿Alguna vez imaginaste a tu cuerpo como un ecosistema?

¿Con millones de organismos conviviendo y compitiendo con otros seres por sobrevivir, así como también interactuando con su medio ambiente e influenciándolo para juntos desarrollarse, adaptarse y evolucionar? Pues al igual que la selva, en donde coexisten tantísimas especies de plantas, animales, hongos y otros tipos de formas de vida, nuestro cuerpo alberga un número grande de formas de vida, pero estas presentan un tamaño bastante más reducido. A este conjunto de organismos microscópicos o microorganismos que habitan en nuestro cuerpo le llamamos la microbiota humana, y aunque está representada principalmente por bacterias, también hay otras formas de vida como hongos, protistas y hasta virus. 

Es comúnmente sabido que tenemos gran número de bacterias en nuestro sistema digestivo, en donde millones de estos seres habitan y nos ayudan a digerir de mejor forma los alimentos, a producir ciertas vitaminas y hasta a protegernos contra otros organismos infecciosos. Es en este sistema donde se concentra la mayor parte de nuestra microbiota, pero también hay una enorme cantidad de microbios en nuestra piel, sistema genitourinario y hasta en lugares donde hasta hace pocos años se pensaba que solo había células humanas, como pulmones, vejiga y sangre. 

En cuanto a la adquisición de la microbiota, se pensó durante más de un siglo que los bebés nacían estériles, es decir, sin presencia de microorganismos, y que adquirían su microbiota a través de la madre y del ambiente, pero sorprendentemente los últimos estudios apuntan a que la formación de esta comienza desde la gestación dentro del útero, y que este ayuda a preparar al sistema inmune del feto para el nacimiento. 

Además, a pesar de que los humanos somos genéticamente 99.9% idénticos entre nosotros, se sabe que podemos ser entre 80-90% diferentes en términos de la microbiota presente en nuestro intestino. Estas diferencias tienen una enorme influencia sobre la probabilidad de tener obesidad, enfermedades como asma, síndrome de colon irritable y hasta cáncer. Igualmente se ha evidenciado una conexión compleja entre la microbiota intestinal y el cerebro, por lo que esta comunidad de microorganismos podría influenciar fuertemente la forma en la que pensamos y finalmente el desarrollo de trastornos neurológicos como depresión. 

El estudio de la microbiota humana, a pesar de ser un campo de investigación que ha cobrado gran importancia en las últimas décadas y que nos ha brindado toda esta información valiosa, es en los últimos años donde ha tenido un mayor auge debido al aumento y mejoramiento de las tecnologías de secuenciación y microscopía, lo que ha permitido explorar más a  fondo la gran complejidad de las comunidades microbianas que coexisten con nosotros, la influencia que estas tienen sobre nuestra salud y su utilización para el tratamiento de enfermedades a través de terapias enfocadas en su modificación. También, gracias a estas nuevas tecnologías conocemos que aproximadamente 3 x 1013 de las células de nuestro cuerpo son células humanas y 3.8 x 1013 son microorganismos, es decir, somos mitad humano, mitad microbio. Por lo tanto, ya no podemos pensarnos como una unidad independiente formada por células propias, sino como una comunidad grande, dinámica y sumamente compleja formada por un gran número de células diferentes que debemos aprender a cuidar, valorar y, sobre todo, seguir conociendo. 

¿Quieres saber más?

Mishra, A., et al. (2021), “Microbial exposure during early human development primes fetal immune cells“, Cell,184 (13): 3394-3409.

Ursell, L. K., et al. (2012), “Defining the human microbiome“, Nutrition reviews, 70 Suppl 1(Suppl 1): S38–S44. 

  • Artículos
Nicolau Contributor
Colaboradora en La BioZona

Actualmente estoy culminando mis estudios doctorales en el Instituto  de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. Me encantan los microscopios y la vida en pequeño, creo que entendiendo los pequeños procesos podemos tener pistas sobre los grandes procesos que la naturaleza ha codificado. Mi trabajo de investigación involucra entender la organización interna de las bacterias, ya que, como es poco conocido, las bacterias cuentan con mecanismos muy precisos que les ayudan a compartimentalizar y hacer funcionar todo su interior.  Y creo que es fundamental entender cómo se organizan estos pequeños organismos, ya que por más invisibles que sean, las bacterias son las encargadas de gobernar la vida en la tierra. 

Soy biomédica, nacida en Ensenada Baja California pero egresada de la Universidad Autónoma de Puebla. Mis padres, al haber estudiado carreras del área de las ciencias biológicas, me animaron desde pequeña a observar, entender y apreciar la gran complejidad y belleza de cada forma de vida. Años después, encontré mi pasión en la microbiología, y actualmente me dedico a estudiar los mecanismos de regulación por los que las bacterias pueden desplazarse.

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