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Hoy, 21 de septiembre, se celebra el Día Mundial del Alzheimer, proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y auspiciado por la Alzheimer ‘s Disease International (ADI). De esta forma se busca crear conciencia acerca de esta enfermedad, tan importante y con gran crecimiento, a medida que la expectativa de vida en años aumenta.

Se estima que para el año 2050 el número de personas con Alzheimer ascenderá a 131.5 millones.

El Alzheimer, se encuentra clasificado dentro de un grupo de enfermedades neurodegenerativas, las Demencias, y está caracterizado normalmente por fallas de memoria anterógradas, con un inicio alrededor de los 60 años. Por tener sintomatologías similares puede confundirse en una etapa precoz con rasgos depresivos.

Para poder hacer el diagnóstico, se considera que la demencia es un síndrome debido a una enfermedad cerebral, de naturaleza crónica o progresiva, con déficits de múltiples funciones superiores (memoria, pensamiento, orientación, comprensión, cálculo, capacidad de aprendizaje, lenguaje y juicio, entre otras) y conciencia clara. En esta clasificación, el déficit se acompaña de deterioro del control emocional, del comportamiento social o de la motivación, produciendo un deterioro intelectual apreciable que repercute en las actividades cotidianas (asearse, vestirse, comer o funciones excretoras), con una duración del cuadro no inferior a seis meses y habiéndose obtenido la información de la exploración del paciente y de la anamnesis a una tercera persona. 

Estos criterios se basan en el deterioro de la memoria y el pensamiento, suficiente para interferir en la vida cotidiana como requisito primordial para el diagnóstico, pero trascendiendo los límites de una dismnesia al afectar a otras funciones cognitivas (CIE 10).

Las mejoras en el diagnóstico cada vez más precoz de la enfermedad han de ir de la mano de la aparición de tratamientos capaces de modificar el curso de ésta, de forma que todo ello cobre un sentido clínico aplicado y práctico.

En una búsqueda simple se pueden encontrar alrededor de 15 millones de artículos relacionados con la enfermedad de Alzheimer. Actualmente, tenemos conocimiento de los biomarcadores de esta enfermedad, su origen, evolución, estadios preclínicos, qué gen está alterado específicamente, la heredabilidad del mismo, pero no existe tratamiento, ni para evitarlo, ni para curarlo o retroceder su evolución. Una vez realizado el diagnóstico, se empieza un tratamiento sintomático, con antidemenciales que solo funcionan en las primeras fases pero que no detienen su avance. Es muy importante mencionar las patologías concomitantes, ya que en los ancianos se observa la polimedicación, y esto empeora el cuadro, no solo en su evolución sino en la rapidez del deterioro.

El DSM 5 menciona el declive en la capacidad de independencia y la interferencia en la capacidad para desenvolverse en las actividades habituales. Sin embargo, no se sugiere la forma adecuada de medirlos, asunto que puede ser complejo y sujeto a gran variabilidad, ya que el nivel de auto y heteroexigencia funcional para las personas de edad avanzada es muy distinto en los diferentes ámbitos socioeconómicos y culturales.

Un cuadro asociado, que suele ser muy común y que puede indicar la gravedad de la enfermedad, es el Síndrome Confusional, el cual es un cuadro clínico con síntomas psiquiátricos. Es muy característico observar de un día para otro el cambio, sintomatológico en un paciente estable, que puede iniciar con disminución del apetito, auto y heteroagresividad, alucinaciones visuales y auditivas. Muchas veces, estos síntomas psiquiátricos hacen pasar por alto su aspecto clínico. Es muy importante el conocimiento del mismo, tanto para el cuidador de estos pacientes, como los servicios de primera línea, ya que el tratamiento precoz y acertado, disminuye el tiempo y las complicaciones a futuro de la enfermedad.

El desenlace de la demencia no tiene un tiempo estimado, depende de muchos factores, pero sí sabemos que con el avance de la enfermedad y la pérdida de independencia, los pacientes requerirán cuidadores. Los mismos deben ser instruidos en el cuadro, apoyados y rotados. Si se sobreexplota al cuidador, este también se convierte en un problema de salud mental, pudiendo volverse negligente por el agotamiento crónico de esta enfermedad avasallante, que involucra no solo al paciente, sino a toda la familia. 

Nadie está preparado para ver a su padre, madre, abuelos, convertirse en otras personas, en la demencia, en verlos deteriorarse y no poder recordar un nombre, como sostener un lápiz o para que sirve, en la necesidad de guía y supervisión las 24 horas del día,  hasta para saber que quien está presente no es un enemigo sino un familiar asustado y preocupado, por algo que no va  a mejorar, solo estabilizar. La instrucción a la familia y cuidadores de la evolución del cuadro y los síntomas esperables, es indispensable para conseguir el menor  sufrimiento del paciente.

La niebla

Domingo 32 de Otoño, La niebla.

La niebla lo invade todo… este cuarto que no eligió, este mundo que no es el suyo, y estos ojos desconocidos que la miran, que la buscan y que aseguran conocerla.

Acá la niebla… más allá también la niebla… sobre sus manos viejas, como de piel de papel, sobre los huesos de un antiguo barro valiente… todavía caminante.

Y en el medio de toda esa niebla Ella… Ella de espaldas a las ventanas arrumbadas de su presente válido… de frente al abismo de su pasado, al velatorio continuó de sus memorias desvencijadas, famélicas, suicidas.

A veces un sorbo de sol tibio las separa de la niebla… una lucidez con vida de mariposa de dos segundos, desesperada y heroica, consigue traer de nuevo a sus padres, juntar nombres con restos y revivir un domingo hecho del tiempo en que su amor está siempre vivo, en donde siempre hay baile, en donde siempre hay risa, y en donde siempre es feliz como era.

Un instante más… y la mariposa caerá aplastada bajo el plomo implacable de una niebla invencible, beso su mejilla ahora incalculablemente distante. Ella pregunta quién soy… la niebla otra vez lo invade todo.

                                                                                             Yamandú Cardozo

¿Quieres saber mas?

López-Álvarez, J. & Agüera-Ortiz, L. F. (2015),”Nuevos criterios diagnósticos de la demencia y la enfermedad de Alzheimer: una visión desde la psicogeriatría“, Psicogeriatría, 5 (1): 3-14.

Semple, D. & Smyth, R., “Oxford Handbook de Psiquiatría”, 4ta edición.

DSM V Manual Diagnostico Abreviado.

CIE 10 Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud

  • Artículos
Zareloca Contributor
Colaboradora en La BioZona

Soy Zareloca, aunque todos me dicen Zare, soy médica formada en Perú, y luego me mudé a Argentina, en donde resido, estudié psiquiatría, me encanta lo asistencial pero siempre interesada en saber como es que nuestra maravillosa mente/cerebro funciona, qué nos hace ser los que somos, no desde el sentido romántico del ser, sino desde la parte biológica, como es que esas pequeñas celulitas reaccionan y nos transforman desde el nivel molecular hasta la respuesta emocional de una lagrima…maravilloso! Actualmente realizo una Maestría en Neurociencias, en la Universidad Favaloro, esperando así, encontrar más respuestas a mis preguntas…tengo la cabeza muy abierta y me encantan los gatos! (me dan miedo las polillas).

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