De ramas y hojas con ojos: Insecto palo

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Cuando vi la película de “Bichos” me pareció muy gracioso cuando el insecto palo se pierde entre los arbustos durante una tormenta y le dice a su amigo Francis que para encontrarlo debe ubicar a la única rama con ojos. Después de esto me quede con una pregunta: ¿Realmente puedes confundir a un insecto palo con una rama? Así que decidí realizar una investigación y encontré muchos datos interesantes.

Los insectos palo pertenecen al Orden Phasmida (Tabla 1), nombre que solemos pasar al español como fásmidos. Este grupo también incluye a los insectos hoja y los insectos corteza, y juntos suman aproximadamente 3,000 especies. Si lo comparamos con la diversidad de otros grupos de insectos como las mariposas (24,000 especies), los escarabajos (350,000 especies) o las abejas (20,000 especies), notaremos que los fásmidos tienen relativamente pocas especies. En cuanto a su distribución geográfica, los podemos encontrar principalmente en las zonas tropicales de América, Asia, Oceanía y África, aunque también hay algunas especies que son comunes en zonas templadas de Europa o Estados Unidos.

Tabla 1. Clasificación de los insectos palo.

Los fásmidos son particularmente conocidos por su curiosa apariencia. Como su nombre común lo indica, estos insectos tienen una forma similar a hojas, ramas o pedazos de corteza. Podríamos decir que están altamente especializados en el camuflaje. El camuflaje es la capacidad de un animal de confundirse con su ambiente debido a sus colores, forma corporal, etc., de tal forma que sus depredadores o presas encuentren más difícil detectarlo. 

En el caso de los fásmidos, han logrado imitar colores, formas, texturas y patrones de las plantas y árboles donde viven. El efecto es tan convincente que para la mayoría de nosotros es casi imposible localizarlos en su ambiente natural. Por lo regular solo los vemos cuando se aventuran a caminar sobre estructuras artificiales, como postes, vallas o tendederos. Además,  si tenemos la suerte de ver uno y observarlo de cerca, notaremos que incluso sus ojos y sus piezas bucales también están camufladas. Entonces, creo que incluso Francis, de la película de Bichos, habría tenido serias dificultades para encontrar a su amigo. 

La apariencia de los fásmidos es sin duda sorprendente, pero un buen camuflaje requiere de algo más que solo parecerse al entorno. Los fásmidos también se mueven con gran lentitud y su caminar imita el balanceo de las ramas y hojas cuando las mueve el viento. Y si su camuflaje y el balanceo no son suficientes para disuadir a un depredador, pueden emitir sonidos como silbidos para ahuyentarlos. 

En cuanto a sus hábitos, los fásmidos son herbívoros, comen las hojas de los arbustos o los árboles donde viven y algunos pueden pasar toda su vida en un mismo árbol. En pocas ocasiones descienden al suelo, por ejemplo, algunas especies bajan solo para enterrar sus huevos en la tierra. Así, no requieren moverse demasiado del territorio donde se encuentran, lo que les resulta muy conveniente pues son muy lentos. Además, son de actividad nocturna y duermen de día. 

Todas estas características contribuyen a su capacidad de camuflaje, pero los vuelve difíciles de estudiar para los científicos. ¿Te imaginas a un entomólogo intentando encontrar un insecto bien camuflado, silencioso, nocturno y casi inmóvil entre todas las ramas de un arbusto o un árbol? Si es de día y está inactivo difícilmente notaremos su presencia. Si es de noche, será casi imposible distinguir algo con la falta de luz. A pesar de ello, las curiosas características de estos insectos los han vuelto populares; cada vez hay más personas interesadas en conocerlos, y este interés ha llevado a que aumente la información que existe sobre ellos así como los esfuerzos por conservarlos. 

Phobaeticus chani.

Por ejemplo, se ha descubierto que algunas de las especies de insecto palo se encuentran entre los más grandes insectos del mundo. El insecto palo de la isla de Borneo (Phobaeticus chani), en Malasia, puede medir hasta 56 cm de punta a punta y pesa hasta 40 g, ¡tan largo como nuestro antebrazo!. Pero, a pesar de su impresionante tamaño, se siguen descubriendo especies nuevas de mayor tamaño. Por ejemplo, en el sur de China se descubrió una especie, aún sin describir, que alcanza hasta ¡64 cm de longitud!. En contraste, existen especies de fásmidos realmente pequeñas, como Timema cristinae, un insecto palo de California, EUA, que mide apenas 2 a 3 cm. A pesar de su pequeño tamaño Timema cristinae es capaz de resistir los frecuentes incendios de los bosques de California. Se ha documentado que estos insectos pueden volar para escapar del incendio o, alternativamente, pueden ocultarse en grietas de rocas y la base de los árboles. Además, se ha observado que son resistentes a las altas temperaturas generadas por los incendios.

Timema cristinae.

Al igual que la mayoría de las especies, los fásmidos se encuentran amenazados por la destrucción de su hábitat. La deforestación los afecta gravemente debido a que son muy dependientes de las plantas donde viven. Pero también sufren otras amenazas. Por ejemplo, el insecto palo Dryococelus australis de las isla Lor Howe al este de Australia desapareció de su hábitat natural cuando los barcos europeos llegaron a las islas y trajeron ratas que encontraron muy apetitosos a estos insectos. Por fortuna, la especie pudo salvarse gracias a que se localizaron algunos individuos en un diminuto islote a 20 km de su isla original. Los científicos extrajeron una pareja y lograron reproducirlos en cautiverio hasta formar una población mayor a la que hay en el islote. 

La facilidad de la crianza en cautiverio de los fásmidos también ha motivado a que muchas personas los tengan como mascotas exóticas en países donde se ha regulado y normalizado su venta. Son especies que requieren poca comida y solo algunos cuidados; basta elegir una alimentación que cumpla sus necesidades y un ambiente que sea similar a su hábitat natural. También son completamente inofensivos, pues ninguna especie es venenosa para los seres humanos ni otros animales grandes y sus mandíbulas no tienen la fuerza para lastimarnos. Sin embargo, tener fásmidos como mascotas puede afectar a las poblaciones naturales al motivar el comercio ilegal y la extracción de los insectos palo desde su lugar de origen.

La próxima vez que salgas a lugares donde estés en contacto con la naturaleza y haya arbustos o árboles, observa detenidamente. Podrás encontrar una gran cantidad de especies que habitan allí y podrían sorprenderte, incluso con suerte, podrías encontrarte con un insecto palo.

Agradecimientos

Agradezco a Sensu LatoBatichica por haber revisado el borrador de esta entrada.

¿Quieres saber más? 

Seiler, C., et al. (2006), “Fasmidos, Insectos palo e insectos hoja“, Editorial Hispano Europea, pp. 159.

Vargas, M. (2006), “¿Qué percepción tenemos de los insectos-palo (Insecta: Phasmatodea)?“. Acta Biológica Colombiana, 11 (2): 113-124.

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